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Tratándose de textos impresos (libros, revistas, gacetas, etc.), los elementos paratextuales se refieren a las características del formato gráfico que definen a cada tipo textual. “En el texto digital, se conservan algunos elementos paratextuales del objeto libro, pero aparecen elementos nuevos. Uno de ellos (…), es la dirección electrónica o URL la cual permite anticipar de qué tipo de sitio Web se trata: si tiene una institución de respaldo, de qué país proviene e, incluso, si es un sitio de buena reputación, o por el contrario, un sitio que no merece ser consultado.”[1]

 

En este punto, hay que destacar que las fuentes más confiables son aquellas cuyas referencias provienen de dominios “.edu”. Las direcciones web o URLs que tienen esta extensión son las utilizadas por instituciones educativas (universidades, facultades, institutos y escuelas de formación y/o entidades de investigación) debidamente validadas y certificadas.

La búsqueda en soportes digitales

Es importante poder seleccionar el material disponible en la web, y separar lo que es fiable de lo que no. Para ello, compartimos una serie de recomendaciones que pueden resultar de utilidad al momento de hacer búsquedas académicas en Internet.

Sobre los sitios y las páginas web

Analizar la dirección o el URL: es preciso prestar atención a la información dada en la dirección o el URL: ordenador, directorio, dominio en el que se aloja el recurso. En general, son recomendables dominios como .edu / .gov. / org y no tanto el dominio .com. Por ejemplo, para el sitio www.rincondelvago.com –más allá del nombre y de sus connotaciones, el pertenecer a un dominio genérico comercial (.com) lo hace menos confiable que, por ejemplo, un sitio como www.inet.edu.ar cuyo dominio es el de educación superior.

Una vez analizada la dirección, ya dentro de la página identificar enlaces que den a conocer quién/quiénes elaboraron la web, sus propósitos, el perfil del destinatario, la fecha y si se actualiza frecuentemente y la organización de los contenidos. Cuanta más información sobre estos parámetros se ofrezcan, más posibilidades tenemos como usuarios de decidir si el sitio nos sirve a nuestros fines o no. Por ejemplo, www.bnm.me.gov.ar es el sitio de la Biblioteca del Maestro. Uno de los enlaces que se presentan en la página principal es el de “la biblioteca”. Dentro de él, encontramos a su vez, el enlace “BNM Institucional” y dentro de éste, los siguientes: historia, misión y visión, preservación, gestión de calidad, reconocimientos, organigrama, estadísticas, reglamentos. Aquí podemos encontrar toda la información para valorarlo como un sitio confiable para la búsqueda de información.

La organización del sitio y de la página: tanto el sitio como la página deben estar organizados para que el usuario pueda navegar fácilmente y con un navegador común (accesibilidad web). El diseño y la organización deben orientar de manera adecuada la búsqueda. Sitios como www.rincondelvago.com que incluyen publicidades no contribuyen a una adecuada navegabilidad.

Sobre el documento:

Intertexto: debe revisarse qué autores cita y la actualización de la bibliografía. También qué diálogo entabla con esa bibliografía que cita: ¿la recupera?, ¿discute con ella?, ¿sobre qué puntos discute con ella?

El contenido del texto: debe evaluarse qué aporta el texto a la temática que está abordando, a qué líneas de pensamiento adscribe, qué dice y qué no dice (esto puede hacerse en comparación con otros materiales ofrecidos en la cátedra para su lectura).

La forma del texto: es necesario prestar atención a la organización, a cómo avanza la información en el texto, cómo establece conexiones entre las ideas. Una introducción que contextualice el tema y un cierre que recupere sintéticamente lo planteado ayudan mucho a la legibilidad.

La guía fue construida a partir de: Cassany, D. (2006): Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea; Anagrama, Barcelona y la guía: “Cómo evaluar sitios y recursos educativos en Internet”, disponible en www.educ.ar/educar