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La historia es una disciplina que, cabalga tanto sobre las humanidades como sobre las ciencias sociales. Las credenciales de la historia como ciencia derivan de tres de sus objetivos: el primero, su propósito de registrar la verdad acerca de lo que aconteció en el pasado; el segundo, su búsqueda de la construcción de un cuerpo de conocimientos sobre el pasado; el tercero, su aspiración a estudiar las sociedades del pasado a través de una metodología disciplinar que emplea fuentes y técnicas accesibles a otros en su campo científico.

¿Qué estudia la Historia?

La historia busca conocer y estudiar las acciones (individuales y colectivas) que los hombres y las sociedades realizaron en el pasado.( en un TIEMPO) y en un determinado lugar (en un ESPACIO).



Cuando hablamos del pasado, nos referimos a todo el tiempo que transcurrió hasta la actualidad (el presente). Mirando el pasado de las sociedades humanas, podemos remontarnos muy atrás (muchos millones de años atrás) hasta el origen del hombre, el comienzo de la vida en la tierra o el origen del universo.

Cuando hablamos del espacio, nos referimos a que cada territorio cuenta con características propias que pueden ser determinantes para comprender muchos aspectos de una sociedad. Por ejemplo: qué producción económica realiza, las rutas comerciales, la distribución de la población, las estrategias en las guerras, etc. Además, las sociedades transforman el espacio en el que viven, adaptándolo a sus necesidades

¿Para qué sirve la Historia?

La historia sirve para muchas cosas. En primer lugar, para conocer el pasado, para saber de dónde venimos. Esto es lo que nos va a permitir saber adónde vamos. En segundo lugar, nos ayuda a entender lo que nos está pasando ahora, porque el presente es el resultado de nuestro pasado. En tercer lugar, nos sirve para no volver a cometer los mismos errores que se cometieron en el pasado y para recordar (del latín re-cordi = volver a pasar por el corazón) las situaciones buenas y malas que fueron formando la cultura, la forma de ser, la historia de nuestro país. Ese pasado no ha muerto; permanece presente en el mundo que nos rodea; nos pertenece a todos y, por lo tanto, tenemos todo el derecho de conocerlo..

La construcción de la Historia

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando reflexionamos sobre qué es la historia es que -como todo conocimiento científico- es una construcción. ¿A qué nos referimos con esto? A que no podemos conocer el pasado exactamente como ocurrió.

Es decir, reconocer básicamente que cuando leemos un texto sobre historia no estamos ante la “realidad” de ese “pasado” sino que es una reconstrucción elaborada desde el presente. Reconstrucción realizada en base a una cierta información ( FUENTES) que nos ha llegado desde ese pasado (siempre incompleta y parcial, en mayor o menor medida), que es seleccionada, interpretada, relacionada y ponderada por un historiador o un equipo de historiadores.

Conceptos y herramientas para conocer la Historia

Aunque muchas veces no nos lo planteamos, estudiar y comprender correctamente la historia tiene muchas complejidades. Algo que parece tan simple como repetir fechas, nombres y textos en realidad no es comprender la historia. Por eso los teóricos de la historia trabajan con categorías o conceptos que le dan sentido a esos datos del pasado, nos permiten ver las relaciones entre diferentes sucesos, y tener una visión más completa. Estos pueden ser el tiempo, el espacio, el cambio, la permanencia, las crisis, las transiciones, lo político, lo económico, lo social y lo cultural.

Cuando estudiamos Historia, el cambio social aparece con frecuencia. Hay muchos ejemplos de cambio en una sociedad: cambia un presidente, cambian las leyes, cambia el control sobre un territorio como resultado de una guerra cambian las ideas políticas, cambian las tecnologías de producción.

Por otro lado, hay ciertas características que se mantienen por mucho tiempo casi sin modificarse, a ellas se les llama permanencias. Las permanencias a veces son algo más difíciles de ver, pero nos pueden decir mucho sobre una sociedad.

Algunos posibles ejemplos en la sociedad actual: el conflicto religioso en Medio Oriente; la división de las sociedades en una minoría de la población muy rica y una gran mayoría muy pobre; el capitalismo como sistema económico predominante en el mundo; la discriminación racial; el idioma castellano en las ex-colonias españolas de .América.

Hechos y procesos históricos

Llamamos hecho histórico, a un suceso del pasado que el historiador considera relevante. Podemos decir que son acciones, sucesos, acontecimientos. Los hechos históricos se caracterizan por ser de de corta duración (horas, días, semanas).

Algunos ejemplos de hechos históricos: la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, la Revolución de Mayo, el 25 de mayo de 1810, el atentado a las Torres Gemelas en 2001. Según sus características, podemos clasificar un hecho histórico como político, militar, económico, cultural, etc.

Los hechos históricos no son acontecimientos aislados ni suceden porque sí. Todo hecho histórico se relaciona con muchos otros hechos históricos, anteriores y posteriores. Es decir, se relacionan entre sí, en una compleja red de causas y consecuencias múltiples.

Los historiadores buscan los hechos históricos relacionados entre sí (culturales, económicos, políticos, sociales, etc.), y los integran en un proceso histórico, así logran una comprensión más completa de la sociedad que estudian. El proceso histórico es un conjunto de hechos históricos relacionados entre sí y transcurre a través del tiempo.

Si pensamos en cualquiera de los ejemplos de hecho histórico que vimos antes, podremos ver que es una consecuencia de otros hechos anteriores, y también es la causa de otros hechos posteriores. Por ejemplo, la toma de la Bastilla se integra en un proceso histórico particular como lo es la Revolución Francesa.

Cada proceso histórico es un período de tiempo durante el cual una sociedad se organiza de una manera determinada, y luego se va transformando hasta ingresar en un nuevo período histórico. A diferencia del hecho histórico (que es de corta duración), los procesos históricos son más largos, pueden durar años, décadas y hasta siglos (son de larga duración)