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Luego del triunfo de Hipólito Yrigoyen en las elecciones de 1916, la Unión Cívica Radical se fue consolidando como partido político, al mismo tiempo que se configuraba el desarrollo de la vida democrática en la Argentina.

El primer mandato de la UCR duró hasta 1922, y fue la primer presidencia que tuvo bases amplias por su respaldo electoral: fue la primera vez que el voto obligatorio y secreto (masculino) tomó valor institucional.

Sin embargo, el radicalismo tuvo que lidiar con adversarios que se fueron diferenciando al interior de sus filas. El segundo presidente de la UCR fue Marcelo T. de Alvear, referente del antipersonalismo.

Personalistas vs Antipersonalistas

La mayor parte de los trabajos que se han realizado sobre el período 1916-1943 han analizado al antipersonalismo durante la presidencia de Alvear y en su participación en la Revolución de 1930 junto con los conservadores. En principio las referencias al antipersonalismo se produjeron desde una historiografía militante que privilegiaba la concepción “yrigoyenista” del radicalismo. En este registro los antipersonalistas constituían el ala conservadora del partido cuya escisión constituyó una traición a los postulados del verdadero radicalismo. Los calificativos de ‘galeritas’ y  ‘azules’ dan cuenta de esta tendencia. (1)

En 1928, con el radicalismo ya claramente dividido en personalistas y antipersonalistas, Yrigoyen alcanzó su segundo mandato, que terminaría con un golpe militar encabezado por José Félix Uriburu.  El presidente radical, fue detenido y confinado en la isla Martín García.

En este podcast, el Profesor de Derecho Político Javier Muñoz desarrolla el período del gobierno radical, su complejo panorama de Guerra Mundial, Crisis económica del 29 y fracturas internas del movimiento, hasta llegar a la segunda presidencia de Yrigoyen, que finaliza abruptamente en 1930 con el inicio de la Década Infame.

La columna fue emitida originalmente en la radio universitaria de Argentina @antenalibrefm