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A medida en que los científicos fueron conociendo la estructura del átomo a través de experimentos, modificaron su modelo atómico para ajustarlos a los datos experimentales.

El físico británico Joseph Jonh Tomson observó que los átomos tenían cargas positivas y negativas, presentando su modelo un átomo estático y macizo, las cargas positivas y negativas estaban en reposo neutralizándose mutuamente, los electrones estaban incrustados en una masa positiva como las pasas en un pastel de frutas, mientras su compatriota Ernest Rutherfor descubrió que la carga positiva del átomo está concentrada en su núcleo y dedujo que el átomo debía estar formado por una corteza con los electrones girando alrededor de un núcleo central cargado positivamente, este modelo era dinámico y hueco, pero de acuerdo con las leyes de la física clásica, inestable.

El físico danés Niels Bohr propuso un nuevo modelo atómico, según el cual los electrones giran alrededor del núcleo en unos niveles u orbitas bien definidas y su colega austriaco Edwin Schödinger descubrió que, de hecho, los electrones de un átomo se comportan más como ondas que como partículas.