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El proceso inicia en una Central o Planta de Generación, de las cuales –ya sabemos- hay de diferentes tipos (Hidroeléctricas, Termoeléctricas, Nucleoeléctricas, etc.).

Después que se genera la electricidad sufre una transformación en sus dos componentes: Voltaje y Corriente. Ambos factores conforman la Potencia Eléctrica.



Pues bien, como parte de la Central Eléctrica, dentro de ella o cerca, existe una Subestación que es el lugar en donde se tienen aparatos especiales llamados Transformadores que permiten convertir el valor del voltaje relativamente “pequeño” suministrado por los generadores: aproximadamente 20,000 Volts, a grandes voltajes: 400,000 Volts (Esto no significa que el transformador produzca energía eléctrica, es solo que cambia sus parámetros, ya que mientras aumenta el voltaje disminuye la corriente, pero la potencia eléctrica es la misma, salvo –desde luego- algunas pérdidas normales existentes en el proceso)…

Luego que se incrementa el valor del voltaje, la electricidad se transmite hacia los centros de consumo a través de líneas de transmisión (estructuras o torres que van por lo general a los lados de las carreteras o por los cerros), antes de llegar pasa por otra subestación en donde se transforman sus valores aunque ahora baja el voltaje.

Y así continua el proceso en otras subestaciones hasta que la electricidad llega a las ciudades y los pueblos en donde finalmente, en los transformadores colocados en algunos postes de las calles, sufre la última transformación que va generalmente de los 23,000 Volts, a valores de 127 y 220 Volts, que son los valores comunes de voltajes que requieren la mayoría de los aparatos eléctricos que tenemos en nuestras casas.